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La exposición

10 de noviembre, 2017 – 25 de febrero, 2018

Tras la gran exposición de paisajes que el Museo Guggenheim Bilbao le dedicó en 2012, David Hockney se alejó de la pintura, dejó su casa de Yorkshire y regresó a Los Ángeles. Poco a poco, y comenzando por una representación del jefe de su estudio, volvió a la tranquila contemplación que conlleva la pintura de retratos. A lo largo de varios meses, el género del retrato le absorbió totalmente, y comenzó a invitar a su estudio a diferentes personas de su entorno, familiares, amigos y conocidos, entre los que se encontraban trabajadores de su estudio, otros artistas, curators y galeristas. 

Todas las obras realizadas en este período tienen el mismo tamaño, muestran al modelo sentado en la misma silla y con el mismo azul de fondo, y todos fueron pintados en el transcurso de tres días. No obstante, el virtuosismo pictórico de Hockney logra que las diferentes personalidades de los modelos afloren en el lienzo de manera cálida e inmediata. Esta exposición presenta los retratos realizados recientemente por David Hockney, con un renovado vigor, que ofrecen una instantánea íntima del mundo artístico de Los Ángeles y de las personas que se han cruzado en el camino del artista en los últimos años.  


Exposición organizada por la Royal Academy of Arts, Londres, en colaboración con el Museo Guggenheim Bilbao

Margaret Hockney, 14, 15 y 16 de agosto de 2015

David Hockney tiene tres hermanos y una hermana, y todos ellos conservan una relación muy íntima entre sí. David siempre ha mantenido un vínculo especial con su hermana Margaret, enfermera jubilada, y la ha dibujado en diferentes ocasiones a lo largo de los últimos años, cuando ambos pasaban tiempo juntos en Bridlington, donde el artista estaba trabajando en sus paisajes de Yorkshire. Margaret viajó a Los Ángeles el año pasado con su amiga Pauline Ling, a la que también retrató el pintor. 


“No hay duda de que a Margaret le apasiona estar con su hermano y ser su centro de atención durante esos tres días enteros en que la está pintando; se puede apreciar hasta qué punto está verdaderamente encantada de estar con él. Le mira tanto como él la mira a ella”. Edith Devaney

John Baldessari, 13 y 16 de diciembre de 2013

Nacido y educado en California, el artista conceptual John Baldessari es desde hace mucho tiempo uno de los creadores contemporáneos más reconocidos de la Costa Oeste. Tiene algunos años más que Hockney, y llevan décadas siendo amigos. 


“Tiene unas piernas larguísimas y muy delgadas, esas manos enormes, muy muy bien pintadas aquí. Te da una buena idea de la imponente altura de John y de su presencia; tiene una auténtica presencia”. Edith Devaney

Celia Birtwell, 31 de agosto, 1 y 2 de septiembre de 2015

Desde que se conocimiento en los años sesenta, la diseñadora textil Celia Birtwell ha sido una de las mejores amigas de Hockney. Ella y su anterior esposo, el creador de moda Ossie Clark, fueron los protagonistas del célebre retrato doble El señor y la señora Clark, y Percy (Mr and Mrs Clark and Percy, 1970–71; Tate), y desde aquel momento ella se convirtió en su modelo femenina más habitual. Cuando visitó a Hockney en su estudio en el verano de 2015, iba acompañada por su marido, Andy Palmer, y por su nieta, Isabelle Clark, cuyos retratos también pueden verse en la exposición.

Rufus Hale, 23, 24 y 25 de noviembre de 2015

La artista británica Tacita Dean pasó algún tiempo en Los Ángeles en 2015, investigando en el Getty Institute. Visitó a Hockney y posteriormente le filmó, mientras fumaba ensimismado, para su obra Retratos (Portraits, 2016). Cuando Dean fue al estudio de Hockney, le acompañaba su hijo de once años Rufus. A Hockney el niño le recordó a él mismo cuando tenía su edad, y sintió la necesidad de pintarlo. Rufus fue un excelente modelo y se tomó muy en serio todo el proceso. 


“Fue algo totalmente espontáneo; yo llevaba lo que me pongo cada día, aunque es verdad que es muy inusual: traje y corbata. Como no tenía ni idea de que me iba a pintar, no me vestí de manera especial. Llevo un chaleco de tweed, una corbata roja, pantalones azul oscuro, camisa blanca y zapatos de vestir”. Rufus Hale

Edith Devaney, 11, 12 y 13 de febrero de 2016

“Me pintó en dos ocasiones, la primera en septiembre de 2015 y después en febrero de 2016; este último retrato es el que está incluido en la exposición”.  

Las únicas instrucciones que me dio fueron que me recogiera el pelo; a mitad del primer retrato, Hockney había decidido que así la imagen quedaría mejor. Muchas modelos femeninas se habían vestido para la ocasión, por lo que, como contraposición, decidí llevar ropa más informal. La primera parte del proceso, y quizá la más intensa, fue el dibujo a carboncillo que Hockney esbozó directamente sobre el lienzo ya imprimado. Definía el perfil de la cabeza, el cuerpo y la silla como para “fijar la pose”, diciendo que pintaba lo que veía, y que se aseguraba de verlo todo. Su mirada escrutadora y concentrada eran extraordinarias, y movía la cabeza constantemente del lienzo a la modelo”. 

“Una vez terminado el dibujo, comenzó la pintura. Todos los retratos fueron realizados con pintura acrílica, un medio que Hockney no había empleado en veinte años. Después de haber realizado sus primeras pinturas, empezó a utilizar una marca con mayor contenido en gel, que permanece húmeda más tiempo. Ello le permitía ir dando algunos matices más a los rostros a lo largo de los tres días”. Edith Devaney

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